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5 mitos sobre la sal que probablemente has escuchado

Collage de platos sazonados con Sal Así

La sal está presente prácticamente todos los días en nuestra cocina. Precisamente por eso, alrededor de ella han surgido muchas creencias: que toda sal marina es más saludable, que hay que eliminarla por completo o que mientras una comida no sepa salada no contiene mucho sodio.

Pero ¿cuánto hay de cierto?

Hoy desmontamos algunos de los mitos más comunes sobre la sal.

Mito #1: “La sal es mala y deberíamos eliminarla completamente”

No es tan sencillo.

El sodio es un nutriente esencial. Participa en funciones como el equilibrio de líquidos, la transmisión de los impulsos nerviosos y el funcionamiento celular.

Lo que sí recomienda la OMS es limitar su consumo: para los adultos, menos de 2.000 mg de sodio al día, equivalentes a menos de 5 gramos de sal.

Por eso, el objetivo no necesariamente es vivir sin sal, sino evitar consumir cantidades excesivas.

Mito #2: “Si es sal marina, puedo consumir toda la que quiera”

Tampoco.

Que una sal sea marina describe principalmente su origen. No significa que podamos consumirla sin límite.

La OMS establece su recomendación de menos de 5 gramos de sal al día independientemente de que la sal utilizada sea marina o de otro origen.

En otras palabras: marina no significa ilimitada.

Lo importante continúa siendo la cantidad total de sal y sodio que forma parte de nuestra alimentación.

Mito #3: “Si no le pongo sal al plato, estoy consumiendo poco sodio”

No necesariamente.

Este es uno de los mitos más interesantes.

El sodio puede encontrarse naturalmente en algunos alimentos, pero también puede estar presente en productos procesados y preparados como panes, carnes procesadas, quesos, snacks, salsas y comidas listas para consumir.

Por eso, controlar el sodio no significa únicamente vigilar el salero.

También vale la pena revisar las etiquetas nutricionales y observar cuánto sodio aporta cada producto.

Mito #4: “La sal yodada es igual que cualquier otra sal”

No exactamente.

La sal yodada contiene yodo añadido.

El organismo necesita yodo para producir hormonas tiroideas, que participan en diferentes funciones del cuerpo. El yodo también es especialmente importante durante el embarazo y las primeras etapas de la vida para el desarrollo cerebral.

Por esta razón, la OMS recomienda que la sal que se consume sea yodada.

Esto demuestra que no solo importa la cantidad de sal que consumimos, sino también determinadas características de la sal que elegimos.

Mito #5: “Todas las sales tienen que saber igual”

Aquí la respuesta es definitivamente no.

La textura, el tamaño del grano y los ingredientes que acompañan a la sal pueden cambiar completamente la experiencia al cocinar.

Una sal condimentada, por ejemplo, puede combinar sal con especias y hierbas aromáticas para aportar un perfil de sabor diferente.

Ese es precisamente el concepto de Sal Así.

Nuestra mezcla combina sal marina fina con:

  • Pimentón en polvo
  • Curry en polvo
  • Cilantro en polvo
  • Ajo en polvo
  • Cebolla en polvo
  • Pimienta negra
  • Albahaca en polvo
  • Pimienta blanca
  • Lúcuma en polvo

El resultado es una mezcla pensada para utilizarse fácilmente en preparaciones cotidianas.

Entonces, ¿qué debemos recordar?

Más que tenerle miedo a la sal, se trata de conocerla.

  • La sal aporta sodio y el organismo necesita sodio.
  • El exceso de sodio puede ser perjudicial.
  • La OMS recomienda menos de 5 g de sal al día en adultos.
  • El sodio también puede estar presente en muchos alimentos procesados.
  • La sal yodada puede contribuir al aporte de yodo.
  • El origen “marino” no significa que una sal pueda consumirse sin límite.

Y, por supuesto, también podemos hablar de sabor.

Porque cocinar no debería consistir únicamente en agregar sal.

También se trata de descubrir nuevas combinaciones.

Sal Así. Tiempo para el nuevo sabor.